En la actual gestión de la crisis sanitaria debido al coronavirus, las principales oposiciones europeas, independientemente del color político, no se han enseñado con sus Gobiernos. Evidentemente, cada nación tiene su sistema político y su oposición diferenciada del resto. Pero a la vista de lo que está ocurriendo por ejemplo en Italia, Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal; parece que España es uno de los pocos grandes países europeos que no disfruta, en un momento excepcional como el actual marcado por la covid-19, de una buena relación entre la oposición y el Gobierno.

Italia no sólo ha sido el primer territorio europeo en sufrir las consecuencias del coronavirus en Europa, sino también uno de los primeros países en establecer el estado de emergencia el 31 de enero, así pues, tres semanas antes del primer foco de contagio en el continente, el 21 de febrero en el Norte de Italia. Por otro lado, también será una de las naciones que más hará durar dicho momento excepcional en el país, ya que el estado de emergencia durará hasta el 31 de julio de este año.

La herramienta principal del Gobierno italiano de Giuseppe Conte para afrontar la crisis de la covid-19 están siendo los numerosos decretos leyes, de modo que el centro de operaciones italiano es actualmente el Palazzo Chigi, la sede del Ejecutivo, y no el Parlamento transalpino. La oposición del líder soberanista de la Liga, Matteo Salvini; ha intentado desgastar al primer ministro, Giuseppe Conte, instrumentalizando a los presidentes leguistas del Norte de Italia, la zona del país que más está sufriendo las consecuencias del coronavirus. Pero en las Cámaras de Roma, igualmente, las oposiciones no están logrando plenamente consumir el liderazgo del jefe del Ejecutivo, que goza de un notable éxito personal en las encuestas publicadas en el país. La oposición, en cualquier caso, no ha querido entorpecer plenamente la labor del premier a la hora de aprobar medidas excepcionales, aunque no han faltado todo tipo de críticas, sobre todo desde el ámbito económico e industrial. En el decreto de la cuarentena nacional, por ejemplo, Salvini y sus aliados no han pretendido echar leña al fuego.

Reino Unido

Reino Unido, desde hace un par de días, es el país con el mayor número de fallecidos por coronavirus. Se trata de un hecho, en parte, favorecido por los grandes retrasos del Gobierno británico de Boris Johnson a la hora de decidir qué hacer mientras arrancaba la epidemia en Italia y ésta se extendía por Europa. Así pues, semanas después del primer foco de contagio en Europa, Gran Bretaña reaccionaba decretando el confinamiento generalizado del país y aprobando un ley específica para la covid-19, que ampliaba ad hoc el poder del Ejecutivo británico durante los próximos meses.

La oposición izquierdista del Partido Laborista no ha sido especialmente dura con el Gobierno británico

En este clima, la oposición izquierdista del Partido Laborista no ha sido especialmente dura con el Gobierno del Reino Unido en relación al coronavirus cuando hubo que implementar leyes especiales para hacer frente a la epidemia. En los últimos días, los progresistas británicos declararon este miércoles que van a apoyar las medidas del Gobierno para aumentar, por ejemplo, los test diagnósticos de forma masiva en la población. Además, este lunes el líder del Partido Laborista ha confirmado su apoyo a ampliar el confinamiento en el Reino Unido, apelando a un consenso nacional.

La no dureza de los laboristas se debe principalmente a dos elementos. El principal motivo tiene relación con la hospitalización de Boris Johnson: habiendo sido el propio primer ministro inglés una víctima directa de la covid-19 y en un país con gran tradición de sentimiento de unidad nacional frente a los momentos de dificultad, los laboristas han mostrado y están mostrando todo su apoyo al Ejecutivo con sede en el número 10 de Downing Street. La segunda razón que contextualiza el apoyo de los progresistas británicos tiene que ver con su propia organización interna: hace tan sólo un mes que Keir Starmer es el líder del Partido Laborista y de la oposición en el Parlamento de Westminster. La formación izquierdista, así pues, ha mantenido en un segundo plano una dura crítica a Boris Johnson, quien ahora, sin embargo, no sólo es inmune al virus sino también a las propias críticas de su gestión inicial de la crisis sanitaria, erróneamente basada en la denominada inmunidad de grupo. Paradójicamente, Johnson está subiendo en las encuestas.

Francia

El país galo, por el momento, prolongará el actual estado de emergencia sanitaria hasta julio, aunque no está siendo un camino de rosas para el presidente del país, Emmanuel Macron. La oposición del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, uno de los mayores críticos de Macron, no ha querido apostar por una estrategia de enfrentamiento y sí por una oposición más colaborativa. La primera piedra en el camino para Macron ha tenido lugar esta semana, momento en el que se ha debatido la prolongación del estado de emergencia en el Senado galo, institución en la que el partido del presidente, En Marche, no tiene los mismos apoyos que en la Asamblea Nacional, la Cámara Baja francesa.

Para la oposición gala hay que matizar el desconfinamiento y la duración del estado de emergencia, pero no está en discusión la existencia en sí de los mismos. Igualmente las oposiciones, tanto de izquierda como de extrema derecha, han criticado duramente y mucho al Gobierno francés de Macron por no haber gestionado bien la crisis sanitaria, por ejemplo en relación a la polémica relativa a la obligatoriedad de las mascarillas. Igualmente, Mélenchon, no obstante las críticas a Macron y su negativa a votar muchas de sus medidas, en varias ocasiones ha reconocido el interés del Ejecutivo galo a la hora de hacer lo que puede en la actual crisis.

Alemania

El caso alemán es diferente, ya que hasta ahora no ha sido aprobado un estado de emergencia o decretos leyes como tales. Las medidas excepcionales tomadas por Berlín, teniendo en cuenta que Alemania es un país federal, hay que considerarlas como una suerte de directivas generales que luego las regiones tienen que interpretarlas, aprobarlas y aplicarlas según las necesidades. De hecho, no ha habido tantos choques políticos entre el Ejecutivo de Angela Merkel y la oposición, ya que el enfrentamiento ha sido más bien entre regiones, como las colindantes Sajonia y Baviera.

El Gobierno alemán y las regiones han tenido el tiempo suficiente para actuar

Por supuesto no han faltado críticas a la gestión de la canciller alemana, sobre todo desde el principal partido de la oposición, Los Verdes, que de hecho gobierna en diferentes territorios federales germanos. En líneas generales, la oposición, igualmente, ha respetado las directrices del Gobierno central, del mismo modo que éste ha seguido los consejos de las autoridades sanitarias alemanas para afrontar debidamente la crisis epidémica de la covid-19. Además, en todo momento, las regiones están teniendo en su mano la posibilidad de legislar de forma individual, dado que desde el punto de vista técnico no ha habido muchas dudas de cómo actuar, a grandes rasgos. ¿Por qué, entonces, en Alemania el coronavirus no ha golpeado tan fuerte respecto a otras naciones? En parte se debe a que el Gobierno y las regiones han tenido el tiempo suficiente para actuar, actuando por delante al ver la evolución de la covid-19, por ejemplo, en Italia o España.

Portugal

Portugal ha sido uno de los ejemplos virtuosos no sólo en la gestión sanitaria de la crisis del coronavirus, sino también dentro del aspecto político de la misma. El jefe de la oposición, el conservador Rui Rio y líder del Partido Social Demócrata (PSD) ha mostrado su apoyo al Gobierno portugués presidido por el primer ministro socialista Antonio Costa: «No estoy cooperando con el Partido Socialista, sino con el Gobierno de Portugal, en nombre de Portugal», pronunció recientemente Rio ante la idea de que desearle lo mejor al propio Ejecutivo, en un momento excepcional como el actual, es favorecer al propio país. Esto no ha impedido que el Ejecutivo de Costa no recibiera críticas, sobre todo en relación a la gestión de las mascarillas en el país, en un clima en el que, igualmente, los portugueses también están sufriendo la epidemia, aunque con números más reducidos. Por otro lado, en los últimos días, Portugal dejó atrás el estado de emergencia para decretar el estado de calamidad, una situación jurídica más leve, que indica una clara tendencia a la baja de la crisis sanitaria en el país lusitano.

En cualquier caso, las palabras de Rui Rio, que también han recibido críticas desde las filas de su partido; están siendo acogidas con gran respeto en el país lusitano, en un clima de cierta confianza entre la población, tanto en lo que se refiere a los expertos virólogos como en relación a sus representantes. Así pues, los portugueses están disfrutando de una suerte de voz única entre oposición y Gobierno, entre conservadores y socialistas. Todo lo contrario que en España.



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