• Hace unos meses predijo la epidemia del coronavirus


  • «Yo diría que es un virus más contagioso que peligroso», dice Rivas

Raúl Rivas es doctor en Biología y profesor titular en la Universidad de Salamanca, además de docente en universidades de Bélgica y Chile. A finales del pasado año le preguntaron por futuras epidemias y ya ahí avanzó la llegada del Covid-19.

Rivas, atiende a NIUS en su laboratorio de la Universidad, el lugar donde es más factible encontrarle cuando no se encuentra dando clase.

Pregunta. Hace unos meses predijo la epidemia de coronavirus que estamos sufriendo actualmente. ¿Cómo llegó a esa conclusión?

Respuesta. No es una predicción casual, ya en 2017 la OMS puso el foco en estos coronavirus como una posible fuente de enfermedades emergentes. Ya se advirtió de su peligrosidad y era una situación previsible que por desgracia finalmente se ha producido. China además es un punto caliente para la propagación de estos virus y un país desde el cual ya se han expandido otras enfermedades víricas.

R. Es un caldo de cultivo idóneo por la sobrepoblación y el contacto directo y constante con animales salvajes. Aunque los virus se encuentran en todo el planeta, el 70% de ellos saltan de animales a humanos, como pasa con el coronavirus. Estos virus, por regla general, se asientan previamente en animales antes de pasar al ser humano. El murciélago es un hospedador típico del coronavirus pero también se encuentra en cerdos, llamas, incluso ratones… Por lo tanto, zonas en las que se tiene un contacto más directo con animales salvajes son focos de riesgo. India también es otro país que preocupa.

 P. ¿Podríamos decir entonces que el murciélago es el responsable de la expansión del virus?

R. En un principio se pensaba que podría haber sido el pangolín, que es un animal exótico muy consumido en China, pero finalmente ya se ha demostrado que no ha sido así. Todo apunta a que ha sido el murciélago el portador. Es el segundo grupo más amplio de mamíferos y tiene una capacidad inusual para acaparar multitud de diferentes clases de virus.

P. ¿Es un virus peligroso?

R. Yo diría que más que peligroso es contagioso. Tiene una gran facilidad para el contagio pero no es excesivamente peligroso o agresivo. Un virus, por ejemplo, del que preocuparse de verdad por su agresividad y letalidad es la rabia. Esa sí es una enfermedad de la que deberíamos cuidarnos mucho.

 P. ¿Compartes la histeria generalizada y global que estamos viviendo?

R. En absoluto. En mi opinión, está siendo excesiva la atención mediática que está recibiendo. Si lo comparamos con otro virus similar como puede ser el de la gripe, vemos que solo en España causó el pasado año 3.600 muertes. Los datos hablan por sí solos: en todo el mundo hay millones de contagiados y se habla oficialmente de un abanico de fallecimientos de entre 16.000 y 40.000. Es cierto que debemos preocuparnos, es un virus preocupante, pero no debe provocar una alarma social.

P. Entonces, ¿por qué los países afectados están tomando unas medidas tan drásticas?

R. Por una razón muy sencilla: no queremos que el coronavirus se establezca como una nueva enfermedad respiratoria estacional. Hay dos escenarios posibles: el primero es que que vaya a la baja y poco a poco vaya desapareciendo. El otro es que se convierta en incontrolable, siga expandiéndose y que se establezca como una epidemia estacional. Eso es un problema porque sería otra enfermedad añadida a nuestro calendario.

P. ¿Este escenario puede afectar a unos países más que a otros?

R. Por supuesto. Especialmente a países con deficiencias sanitarias como pueden ser los africanos. En la República Democrática del Congo, por poner un ejemplo, a la potencial epidemia de coronavirus habría que sumar la del ébola o la del sarampión, de la que se habla muy poco pero que ha causado solo este año ya 6.000 muertes. Tenemos que prestar especial atención a África. Desgraciadamente no tienen la cobertura sanitaria necesaria para hacer frente a una epidemia como esta. El sistema sanitario podría colapsar y eso supone un problema grave para la población.

Normalmente los más afectados son inmunodeprimidos, personas con patologías respiratorias o cardíacas y de avanzada edad

 P. ¿Eso podría suceder también aquí?

R. Podría ser. La llegada de nuevas enfermedades supone acudidas masivas a centros sanitarios. Para nosotros también es peligroso aunque en menor medida. Evidentemente, cuantas más personas se contagien, más posibilidades hay de que haya muertes. Pero hay que mantener la calma, normalmente los más afectados son inmunodeprimidos, personas con patologías respiratorias o cardíacas y de avanzada edad. Por lo que estamos viendo hasta ahora, en el rango de edades jóvenes pasa de una manera benigna. 

 P. ¿Qué diferencia a esta epidemia de las de ébola o la gripe A?

R. En principio que el coronavirus es más contagioso que los otros dos. Sin embargo, el ébola es un virus mucho más mortífero, es un patógeno terrorífico. Este coronavirus ya hemos visto que tiene una tasa de mortalidad que se encuentra en torno al 3%, una letalidad menor que la de los otros dos. Dentro de que los tres son virus, tienen diferencias reseñables principalmente en la manera de transmitirse. 

 P.¿Podría llegar a convertirse en una pandemia comparable a otras en la historia como puede ser la de la peste negra?

R. No sabemos qué escenario nos depara el futuro. En el caso del ejemplo que mencionas, la peste negra, fue una pandemia causada por una bacteria que se transmite a través de picaduras de pulgas. También hay virus que se transmiten por picaduras de artrópodos (mosquitos, esencialmente) como el zika, el dengue o la fiebre amarilla, pero no es el caso de este coronavirus. Esperemos que no llegue a convertirse en una epidemia de tal calibre como fue aquella.

P. La OMS alerta pero de momento es prudente respecto a eso.

R. Sí. Tenemos que tener en cuenta además que esto no es una cuestión únicamente de las autoridades, es una responsabilidad que nos concierne a todos. Es muy difícil controlar una enfermedad en un mundo tan globalizado como este, para eso cada uno debemos aportar nuestro granito de arena. Las mascarillas, recuerdo, no sirven para nada. Lo que puede ser útil es un lavado de manos habitual, toser en el codo para evitar propagarlo a saludar… Prácticas sencillas que son muy útiles para evitar expandir este coronavirus pero también cualquier otro tipo de enfermedad vírica o bacteriana igualmente peligrosa

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